6/1/13

Pesadilla (II)

El ángel. Segunda parte

El motorista contempla a sus victimas, esta ávido, ávido de muerte como ávida esta su moto de combustible. Sabe que necesita repostar para poder continuar con su macabro viaje. Y sabe que su máquina necesita el ansiado combustible que le llevará a los confines del infierno.

Así que baja su visor y dirige la moto hacia la gasolinera, para al lado de uno de los surtidores, como un viajero más que fuera a repostar y se apea de su infernal máquina, aunque en ningún momento la desconecta, esta sigue rugiendo como si tuviera vida propia, como si solo muerta pudiera dejar de rugir ese atronador y escalofriante motor.

Los agotados trabajadores de la gasolinera miran aburridos afuera, al motorista, sin apreciar nada raro, un visitante más, deben pensar. Sus cerebros estan cansados y con ganas de dormir.

Pero cualquier otra persona al ver al individuo, seguramente habria salido corriendo, pensando que es un atracador o un asesino, porque realmente da miedo. El motorista mide más de 2,50 metros de altura, con un cuerpo que es puro músculo, todo él vestido en cuero negro, con unas botas militares. Pero si de verdad supieran quien es REALMENTE el motorista, si supieran LO que és, que no es solo un asesino sino EL ASESINO, huirian atemorizados aunque inutilmente. Nadie jamás a escapado a él. Todas sus victimas han caido inexorablemente. Nunca ha fallado. Es el mejor en su trabajo aunque ha de pagar un precio por ello: la soledad...

El, que es un asesino contratado, que mata por encargo, que lee la lista de sus victimas y las destruye inmisericorde. Ese es su trabajo y lo hace condenadamente bien. El y el resto de asesinos implacables. Un clan de destrucción

Pero esa noche no trabaja. Esa noche especial se ha tomado unas vacaciones. No hay lista de victimas, solo la carretera y un dia al año de vacaciones. No se queja, nunca lo hace, es su oficio y debe hacerlo. Y él es condenadamente bueno en eso.

Se aleja se su moto y, cosa rara, no va a los surtidores sino que se dirige a la tienda; lleva el casco puesto y el visor cerrado. Los trabajadores siguen a lo suyo, sin temor alguno, ajenos a lo que se les avecina. Con su colosal tamaño, debe agacharse para entrar en la tienda, entra y se pasea por ella, mirando con curiosidad las chucherias, revistas y demas objetos que hay alli. Realmente nunca tiene demasiado tiempo para recrearse en las cosas ya que cuando realiza su trabajo se fija en sus victimas exclusivamente....pero esas son sus vacaciones y tiene tiempo de entretenerse. Siempre ha sido curioso.

La empleada está barriendo la tienda con gestos de cansancio y aburrimiento. Él se acerca poco a poco a ella mientras ojea una revista que ha sacado el estante. Ella esta tan cansada que no aprecia al gigante que se le acerca. Este deja caer la revista cuando esta a escasamente un metro de ella, se saca el casco lentamente y lo deja caer al suelo.

Al principio, ella levanta la cabeza y mira al giganton, primero con mirada de estupefacción pensandose que es una broma. Acto seguido sus ojos reflejan el terror que su mente siente al comprender que esta mirando una calavera, de ojos negros y largo cabello rubio...una calavera que sonrie con malignidad. Ella chilla, con un grito agudo que expresa el horror que siente al ver a un ser tan horrible, un ser de pesadilla que encarna la muerte...

(continuara)

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