2/12/12

Rescate en Marte (III)

Rescate en Marte (III)

Y aqui va el tercer capitulo de mi novela. Que os divirtais.





Capitulo 3

Pasillos de la Facultad de Ciencias. Meditaciones profundas y recuerdos de juventud 13:15 pm

Se levantó con un humor de perros de la mesa-pantalla con la cabeza llena de los reproches, reprimendas, comentarios sarcasticos y maravillosos ojos grises de Sandra dando vueltas como un torbellino entre sus ojos. Esa mujer lograba sacarlo de quicio, dia sí y dia también a pesar de que su carácter era naturalmente tranquilo.

Con todo no podia negar que era una valiosisima colaboradora, sus inteligentes sugerencias, su dominio impecable (e implacable) de la física y su mente precoz y atrevida habian dado un empuje enorme a la investigación. Eso cuando no se dedicaban a discutir como un viejo matrimonio, que era la mayor parte del tiempo; por ese motivo no habia solicitado un cambio de ayudante, bueno, ese era el motivo oficial. Oficiosamente la señorita Sandra no solo era una lumbrera sino que era la hija del decano de la facultad, su ojito derecho por asi decirlo, de manera que no hubiera sido posible ni en un millon de años alejarla de proyecto. Carlos estaba seguro de que si se hubiera quejado oficialmente de ella (por los conductos establecidos, es decir, impresos electronicos por triplicado, dichosa burocracia), su queridisimo papa hubiera removido cielo y tierra PARA ECHARLE A ÉL y dejar a su queridisima hija al frente del proyecto por mucho cariño que a él le tuviera. Y por respeto a su padre, que también fue su mentor ni en un millon de años le haria algo asi. Por tanto debia apechugar con la orgullosa e inteligente hijita le gustase o no.

Es más, la brillantez de Carlos y el hecho de que la teoria le pertenecia le habia mantenido al frente del proyecto y el cariño del decano (dividido entre su hija y su pupilo) aunque este le dejó claro que le debia mantener la maxima colaboracion (y mano izquiera) con la lumbrera de su hija venida de EEUU y que no admitiria la mas minima queja al respecto. Carlos comprendió claramente a su mentor. Conocia toda la historia, el divorcio del decano, la separacion forzosa de su hija que se fue con su madre y los largos años que se pasó sin ella. Es evidente que queria recuperarla aunque fuera a base de chantaje emocional a su pupilo.

Con estas lugubres ideas se encaminó pasillo abajo de la facultad en direccion a los laboratorios. No tenia ninguna prisa en encontrarse con su ayudante estrella de manera que no utilizo los velocisimos pasillos automaticos y bajó andando; deseaba deleitarse con su delicioso café y retrasar en la medida de lo posible su encuentro y mas que probable, enesima elevado a la enesima potencia discusion.

Los pasillos no habian cambiado mucho en los ultimos años; los recortes de presupuesto en universidades publicas, siempre endemicos, añadido a la fuerte estructura de hormigon (tipo carcelaria) habian permitido que la solidez de la facultad siguiera imperturbable a lo largo de los años sin grandes cambios, a pesar de que era evidente que necesitaba algo de mantenimiento y una capa de pintura no le hubiera venido mal al gris de las paredes. Eso, unido a que las ventanas que habia entre bloques de hormigon se habian opacado para poder reflejar la omnipresente publicidad y la reducida iluminacion (de leds de bajo consumo) mantenian en penumbra los pasillos de la facultad. Por suerte las bandas fluorescentes a ambos lados del pasillo, la iluminacion de las pasarelas automaticas (instaladas gracias a la inversion de una empresa privada que gano la concesion exclusiva de la publicidad en toda la universidad y cuyos productos varios (cosmeticos, bebidas, hasta coches electricos) se anunciaban en grandes pantallas que abarcaban toda la fachada de muchos edificios de la facultad, proporcionaban algo de luz, que no lograba eliminar la lugubre atmosfera que alimentaba los deprimentes pensamientos de Carlos.

Echo a andar con mayor rapidez hasta llegar al vestibulo principal de la facultad, con su antiquisimo pendulo de Foucault (tenia mas de 50 años) y sus modernas esculturas de Roudeford, un artista Frances, nacionalizado catalan que donó unas extrañas esculturas que representaban armas pero desechas por el efecto del calor, pintadas y redecoradas con flores. Una horterada según la impresion de Carlos aunque le gustaba la idea de que representasen simbolos de paz (además de ser carísimas, hasta el punto que se organizó un gran evento el dia de la donación y se nombró doctor Honoris Causa al tal autor).

La atmosfera le oprimia de manera que se asomó por una de las enormes ventanas del vestibulo (estas si abiertas y que realmente eran ventanas aunque el físico no sabria decir cuanto duraria esta situacion antes de ser customizadas y convertidas en mas anuncios publicitarios...el rector era inflexible en este asunto:el mas minimo milimetro cuadrado de superficie aprovechable debia ser rentable) a respirar el maravilloso aire primaveral que entraba por ellas. Hacia un dia soleado de principios de junio y los estudiantes estaban fuera tomando el sol, preparando los examenes que estaban a punto de caer. En los verdes jardines que rodeaban el campus, miles de estudiantes estaba tumbados en la hierba, expuestos al sol con ropas ligeras y libros en la mano. Otros estaban sentados en los bancos bebiendo y charlando animadamente en grupos, comentando las posibles preguntas de los examenes o, los mas probable, planeando que harian el proximo fin de semana.

Observando a la juventud, a toda aquella prometedora masa de jovenes cientificos y tecnicos, Carlos sintió mejorar su animo. Necesitaba esa inyeccion de optimismo y el aire fresco e impoluto de aquel dia obraron como un balsamo maravilloso. Empezó a sonreir y su menté divagó hacia el pasado, hacia los tiempos felices de la secundaria antes de entrar en la universidad, cuando era solo un chico un poco mas joven que esos estupendos chicos y chicas universitarios.

Recordaba a un viejo profesor de su instituto, el sr. Nemesio. Gracias a ese hombre, Carlos amo la ciencia en general y la fisica en particular. El profesor era un hombre excentrico, bajito y calvo y todo el mundo pensaba que estaba algo loco. Fue un gran cientifico pero por motivos desconocidos le expulsaron de la comunidad cientifica (aunque conociendo como era seguro que hizo alguna de las suyas) y que acabó dando clases de fisica en el instituto porque el director era intimo amigo de él y de lo contrario hubiera acabado mendigando en la calle. Gracias a esa amistad soportaban las excentricidades de Nemesio pues sus clases se las podia catalogar de “originales” en el mejor de los casos y rocambolescas en el peor.

Con todo, siempre estaban llenas las clases del viejo Nemesio. Los alumnos y alumnas jamas se aburrian y nunca se hacian pesadas. Carlos siempre se sentaba en primera fila para no perderse detalle de sus explicaciones a pesar de que se arriesgaba a recibir bolas de papel, tizas e incluso borradores que el profesor lanzaba para dar mas realismo a sus clases.

Una clase se hizo especialmente divertida. Nemesio estaba explicando en que consistian los aceleradores de particulas cuando Enrique, uno de los alumnos deportistas, muy cachas pero con poco cerebro preguntó:

-Esta muy bien todo este rollo de los aceleradores pero, para que sirven?-

-Para que sirven?-El viejo profesor exploto-PARA QUE SIRVEN?????- Despues de semanas con el mismo tema y me preguntas para que demonios sirven?. Es que tienes cera en la orejas o es que tanto entrenar te ha exprimido el cerebro?. Si usaras tus oidos para algo mas que escuchar los piropos de las chicas que admiran tus vacios musculos, quizas aprenderias algo util.

Toda la gente se rió, no tanto por la cara de vergüenza que se le quedó a Enrique sino por los aspavientos y muecas del profesor, que se estiraba los pocos pelos que le quedaban mientras hacia la regañina (ahora se entendia lo de su calvicie).

-Bien-Dijo Nemesio tranquilizandose- Como veo que tenemos un cabeza de chorlito por aquí que solo entiende el deporte, a ver si lo puedo explicar de manera deportiva-El profesor cogio una hoja de papel de su libreta y la arrugó hasta convertirla en una bola. Agilmente subio de un salto hasta su mesa (para lo mayor que era tenia gran agilidad) y dijo:

-Imaginad que esta bola es una particula y que queremos estudiar sus propiedades...que hariamos? Al ser una particula es muy pequeña, no tenemos muchas posibilidades pero si la lanzamos asi...-Y el profesor lanzo la pelota contra la cabeza del pobre Enrique que soltó un “ay” de sorpresa y que aun no se habia recuperado del la vergüenza anterior.

-Bien, ya habeis visto que al lanzar la pelota contra el cabezota de Enrique, esta ha rebotado de lo cual podeis dedudir que la bola es blanda y ligera, de lo contrario, de haber sido una bala de cañon de esas antiguas, el bueno de Enrique se hubiera quedado sin cabeza, lo cual no hubiera importado demasiado pues no hace mucho uso de ella-La clase se troncho y el pobre Enrique no sabia donde esconderse de tanta vergüenza como sentia.

-Además-Prosiguió Nemesio- ya sabemos algo de la bola por el hecho de lanzarla, su masa y que es blanda para lo dura que es la cabeza de nuestro alumno estrella. En el caso de ser mas pesada, con mas masa o si lanzamos esta pelota con mucha mas fuerza, incluso podriamos abrir un boquete en la cabeza de Enrique y descubrir que probablemente este llena de aire, o en el mejor de los casos de serrin. De esta manera lanzando una simple bola podemos saber muchas cosas tanto de la bola de papel como de la cabecita de nuestro protagonista involuntario.

Prosigue Nemesio-En el caso de las particulas microscopicas, pasa lo mismo ya que al lanzarlas contra otras particulas, estas suelen desintegrarse, produciendo nuevas particulas que son las que se quieren estudiar de tal manera que nos permite conocer la estructura de las particulas y, en definitiva de la materia. A tal fin se diseñaron los aceleradores, para acelerar las particulas y hacerlas colisionar entre si de manera que podamos estudiarlas y a la vez crear nuevas particulas.

La clase continuo entre risas mientras el profesor Nemesio hablaba de como se aceleraban las particulas pero tanta teoria parecia aburrir al personal y sobretodo al pobre Enrique que ya se habia recuperado de la vergüenza asi que Nemesió ideó una de las suyas.

-Como veo que tanta teoria es demasiado para vuestras rellenas cabecitas de sexo, cerveza y futbol-risitas de la gente-os pondre un ejemplo a ver si os animais; quiero que aparteis todos vuestros escritorios a la pared de la derecha menos 6 que los vais a colocar como si fueran un anillo en el centro de la clase, espaciadas unos metros entre si.

Empezó a armarse un buen jaleo mientras los alumnos movian sus pupitres pero al final lograron colocarlos como el profesor les indicó. A continuación cogió una mochila que vacio sin miramientos tirando todo su contenido al suelo aunque su propietario se abstuvo de comentario alguno por miedo al suspenso...

-Ahora 6 de vosotros os sentareis encima de los pupitres y simulareis que sois los generadores de campo magnetico que aceleran las particulas, en este caso esta mochila vacia hara la función de particula a acelerar. Quiero que os la vayais pasando uno a uno y en cada vuelta que de lo hagais mas rapido, de acuerdo?.

Mientras la mochila vacia pasaba de mano en mano entre los alumnos “aceleradores” el resto de la clase vitoreaba y aplaudia. La verdad es que aquello se estaba convirtiendo en una juerga pero Nemesio no era tonto y sabia que de esa manera se les quedaria la idea grabada en el cerebro antes que explicandoles toda la teoria.

Al cabo de varias vueltas la mochila volaba entre los alumnos a gran velocidad. El profesor les paro y pregunto:

-Ya veis que la mochila se mueve a gran velocidad, con cada impulso de los generadores, la “particula” va un poco más rapida. Se podria pensar que esta particula se podria acelerar indefinidamente y superar velocidades mayores que la de la luz....alguien me puede decir si esto es cierto?

La clase enmudeció de golpe. María, la mas aplicada, comentó que las particulas no se podian acelerar, ya que su masa se incrementaba a medida que aumentaba su velocidad.

-Perfecto-dijo Nemesio-una alumna que se ha leido la lección. Creo que me voy a echar a llorar de felicidad-Y puso sus manos en los ojos fingiendo que lloraba-Efectivamente si os acordais del otro dia que hablabamos de la ecuacion de Einstein que relacionaba masa y energia y de hecho, las considera la misma cosa, al acelerar nuestra mochila esta deberia aumentar su masa. A ver chicos coged vuestros libros de fisica y dadselos a los alumnos que estan sobre las mesas. Cuando tengais los libros quiero que antes de lanzar la mochila, la lleneis con un libro y se la paseis a vuestro compañero, que la llenara de otro libro y asi...

Como dijo el profesor, iban llenando la mochila y volviendo a repetir el proceso de lanzarla pero ahora cada vez pesaba mas la abultadisima mochila y llego un punto que apenas se la podian lanzar unos a otros.

-Habeis visto? La mochila pesa tanto que apenas puede moverse. Con las particulas pasa igual, cada vez que es acelerada por el campo magnetico, aumenta su velocidad pero tambien su masa lo que hace que cueste cada vez mas de acelerar. A medida que la particula se acelerase hasta velocidades cercanas a la de la luz, su masa seria infinita de manera que estamos en un circulo vicioso: no podemos incrementar indefinidamente su velocidad. Ha quedado claro? Asi que los que esperabais conseguir taquiones (particulas mas rapidas que la luz) por ese metodo, os podeis ir olvidando. Cuando alguno logre acelerar estas particulas hasta velocidades descomunales, yo mismo le dare el premio Nobel. Podeis iros pero antes ordenadme la clase vale? Y Enrique, quedate que tenemos que charlar...

Carlos pensó que Enrique recibiria una buena reprimenda pero le vio reirse al lado del profesor mientras charlaban y en posteriores clases su rendimiento aumento. La verdad es que Nemesio era un fantastico profesor y Carlos siempre agradeceria a ese hombre bajito y medio loco, el haber fomentado con sus amenas clases su amor por la fisica. Lo que nunca imaginaria el bueno de Nemesio es lo cerca que estaba de darle el premio Nobel a él aunque probablemente lo que le daria es una buena colleja, sabiendo lo bruto que es...

Se alejó riendose de la ventana y se encaminó al laboratorio. Los alfataquiones le esperaban...y una furibunda colaboradora tambien.

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